LA GESTIÓN DEL AGUA DURANTE LA CRISIS GRIEGA

Podría afirmarse que la gestión del agua y la historia en Grecia son indisociables.

Ya en el siglo V a.C., los ingenieros minoicos dominaban las técnicas hidráulicas. Por aquel entonces, ya empleaban tuberías de terracota para el transporte del agua e incluso gestionaban la de la lluvia. Unos avances sorprendentes si nos remontamos a hace más de dos mil años.

Pero llegó el año 2008 y con él la crisis financiera, que lleva aparejada el derrumbe de grandes bancos, la crisis del euro y la evaluación del sistema de todos los países a nivel mundial.

¿Y cómo le fue a la sociedad Griega? Nada bien.

Se disparó el precio de su financiación, falsificaciones de cuentas, rescates, vigilancia externa y austeridad, sobre todo, mucha austeridad. Grecia se derrumbó y no es para menos. Cincuenta mil son los millones que deben devolver a sus acreedores en el año 2015. Para ello, se ven “obligados” a vender todo lo vendible: distribución de luz, gas, espacios protegidos, empresas públicas, etc. Todo ello a través del TAIPED (Actividad de Fondo de Valoraciones del Patrimonio Público).

¿Y los servicios de distribución de agua potable? Analicemos el escenario que se tenía justo antes del comienzo de la “fiesta”.

En Grecia se contaba con dos modalidades de gestión:

  • Dos empresas mixtas (semi-privadas) para las ciudades de Atenas (EYDAP), con una cobertura de 4,3 millones de habitantes, y Tesalónica (EYATH), con más de un millón de habitantes. En ambas, el capital privado era minoritario.
  • Más de 230 compañías de servicios públicos municipales, para un total de 5 millones de habitantes.

De manera general, todos los servicios de distribución de agua potable contaban con problemas similares a los que nos encontrábamos en España: viejas infraestructuras, fugas en redes, elevados consumos no registrados… Los sistemas tarifarios eran muy similares pero, particularmente, los precios medios, por lo menos durante el año 2009, fueron algo menores. Según indica la OECD, el precio medio del agua en el país heleno se encontraba en 1,45 €/m3 frente al 1,89 €/m3 de nuestro país.

Todo prácticamente normal hasta febrero de 2014.

Debido a la necesidad, se propone vender el 27,3% de la compañía del servicio de aguas de Atenas y el 40% de Aguas de Tesalónica. Algunas fuentes incluso llegan a afirmar que la Unión Europea considera la privatización del agua como una de las condiciones de los rescates. Una buena oportunidad para la inversión. De hecho, las grandes compañías del agua a nivel mundial, como por ejemplo Suez, lo saben.

Pero pocos meses después, y con una fuerte oposición por parte de los ciudadanos (savegreekwater.org), la justicia griega declara la privatización del agua anticonstitucional. Se paralizan los procesos.

A día de hoy, continuamos sumidos en una complicada y prolongada crisis. En esta situación, el caso de Grecia nos brinda la oportunidad de apreciar que contamos con ciertos privilegios (como el de abrir el grifo y disfrutar de agua potable), que no deberíamos utilizar como moneda de cambio en tiempos de crisis. Conviene recordar que una rápida o mala decisión puede provocar que, finalmente, perdamos todos.

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