¿Cómo de bien tengo mi sistema de distribución? (parte 2)

En la primera parte de esta entrada veíamos una sencilla manera de evaluar el estado de mi instalación y dos números rápidos para conocer cuánto dinero nos podríamos ahorrar desde el punto de vista energético. Y también os prometía mostrar cómo estimar el volumen que se está escapando de nuestro sistema de una manera sencilla, rápida y potente.

Pues bien, si partimos de la premisa de que en España el 25 % del volumen suministrado a las redes públicas de abastecimiento urbano son volúmenes de agua no registrada (según indica la última Encuesta sobre el Suministro y Saneamiento del Agua publicada por el INE), ¿consideráis que es conveniente comprobar si en nuestro sistema se está escapando tal cantidad? Os lo planteo desde otra perspectiva: Si os dijera que a lo largo de vuestras redes se está escapando (o robando, o no facturando) un volumen igual a 1.200 piscinas olímpicas al día, ¿os plantearíais la opción de buscar esos volúmenes? Yo sí.

¿Y cuál deberá ser el primer paso? Al igual que en el caso del consumo energético, el primer trabajo es intentar medir o calcular la cantidad de la que estamos hablando.  Existirán redes recién instaladas donde el volumen fugado será mínimo y otras muy antiguas donde estos volúmenes podrán sobrepasar el  50% del total inyectado, y al revés.  Para conocerlo, únicamente será necesario analizar el consumo registrado por el contador de entrada a la red durante 24 horas. Veamos un ejemplo:

Cauadl

Si nos fijamos  en el consumo diario, línea azul oscura, lo primero que llama la atención es que durante las horas en las que todos dormimos, que no debería haber consumo alguno o muy poco, se registran unos 400 lpm frente al máximo de 900 lpm. Lo que da indicios de que alrededor del  40% del volumen suministrado se está escapando del sistema.

En segundo lugar, se puede apreciar como ese consumo mínimo se ha incrementado en un 30% respecto al consumo mínimo medio (franja azul claro).  Lo que puede ser un indicador de nuevas fugas en nuestra red.

Una vez conocido el estado de nuestras infraestructuras, el siguiente paso será la puesta en marcha de una correcta y eficaz política de Control Activo de Fugas. Con ello podremos lograr reducir los volúmenes inyectados en nuestros sistemas y sus costes derivados. Y lo más importante, conseguir un uso más sostenible.

¿Qué más necesitas para mejorar tu sistema de distribución?

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