¿Cuánto? Imposible, yo no he consumido eso.

Casi todos tenemos un contador en la entrada de nuestras casas para medir el consumo de agua potable y, posteriormente, poder pagar por ella. El planteamiento es muy sencillo. Cuando abrimos el grifo circula agua por el contador y éste mide y almacena el valor del volumen que por él ha trasegado para que más tarde, y de manera periódica, el gestor pueda leerlo y hacer la factura pertinente, en función de los metros cúbicos gastados

El consumo mensual o trimestral, en muchos casos, depende del tipo de consumidor. Pero para una familia de cuatro individuos, por ejemplo, un consumo de 50 m3/trimestre es algo normal. Según la última Encuesta sobre el Suministro y Saneamiento publicada por el  INE, el consumo medio de agua de los hogares fue de 132 litros por habitante y día.

Pero seguro que todos hemos conocido algún caso en el que, aún consumiendo un valor medio constante, el recibo es del orden de 4, 5 o incluso 10 veces los anteriores. Imagina que te ocurriera a ti, ¿qué es lo primero que pensarías? Seguro que dirías: Imposible. Ha debido de ser un error, yo no he consumido tanta agua.

¿Tan imposible lo crees?

Puede ser que tengas razón. Puede ser que no hayas consumido tanta agua. Pero en la mayoría de los casos, el volumen registrado por el contador es correcto e indica lo que realmente ha pasado aunque no se haya consumido. En este caso, nos encontramos ante un caso de fuga en la instalación interior, un grifo mal cerrado o incluso la cisterna del váter que se ha quedado atascada. Agua a facturar que no se consume.

Para prevenir estos desagradables casos, si se cuenta con un contador de telelectura, con registro horario, se puede revisar los últimos días y comprobar que el suministro es correcto y que no se está produciendo un consumo anómalo. Pero en el caso de no disponer de dicha tecnología, la mayoría de los hogares españoles no cuenta con contadores equipados con módulos de telelectura, ¿cómo se pueden controlar estos sucesos? Realizando una operación muy sencilla: Mirar el contador durante unos segundos.

Veamos qué le ocurre a un contador cuando abrimos un grifo para lavarnos los dientes o llenar un vaso de agua:

Veamos ahora qué le ocurre cuando tiramos de la cisterna del váter:

Y en último caso, veamos el contador cuando tenemos todos los grifos cerrados:

Un momento, está rodando. Con un caudal muy bajo, unos 0,5 litros por minuto, pero está rodando. Esto significa que en mi instalación tengo un escape de agua, una fuga incontrolada que además de incrementar la factura en unos 500€, según el caso, puede estar produciendo daños todavía más costosos.

Todos tenemos derecho a un suministro digno de agua potable. Pero, a su vez, también tenemos la obligación de evitar que se malgaste. Sobre todo, cuando por culpa de nuestra instalación podemos llegar a pagar una cantidad significativa de dinero y está en nuestra mano el poder evitarlo.

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